Domingo | 06.02.2005
Escríbanos
·········································································································································
SALUD: INVESTIGACION DE UNA UNIVERSIDAD
ESTADOUNIDENSE
El ejercicio físico
podría reducir los síntomas de la depresión
De un 30% a un
50% y en casos leves o moderados. Se hizo una prueba con adultos de 20 a 45 años
que duró 12 semanas. Los científicos dicen que con el deporte se evita el
consumo de psicofármacos.
Mente sana en cuerpo sano", expresión que los
griegos usaban en la antigüedad, encontró al fin su evidencia científica. La
actividad física, además de aumentar el tono muscular y prevenir enfermedades
como la hipertensión, la diabetes y la obesidad, ayuda a reducir la
depresión, el más común de los trastornos mentales.
El dato se
desprende de una investigación realizada por científicos del Southwestern
Medical Center de la Universidad de Texas, que determinó que las personas
de 20 a 45 años con depresiones leves o moderadas que realizaban 30
minutos de ejercicio aeróbico de tres a cinco veces por semana, reducían
entre un 30% y un 50% los síntomas de la depresión al cabo de 12
semanas.
Andar en bicicleta, caminar, correr o nadar pueden ser altamente
terapéuticos, de acuerdo con el estudio norteamericano. Los expertos aseguraron
que la indicación de ejercicio físico para el tratamiento de la depresión tiene
efectos similares a los proporcionados por los antidepresivos y la
psicoterapia.
¿Puede la actividad física realmente aliviar la depresión?
Todos han experimentado alguna vez que, después de hacer algún
ejercicio
aeróbico, más allá del cansancio físico, se percibe un cambio notable en el
estado de ánimo. Si bien interviene una cuota de sugestión, el trabajar el
cuerpo genera modificaciones a nivel fisiológico que producen una sensación de
bienestar.
"Está comprobado que cualquier actividad física tiene un
efecto sobre el sistema de defensas y favorece el crecimiento neuronal,
contrarrestando las funciones que se encuentran alteradas en la depresión, como
la afectividad, la cognición, la psicomotricidad y la conducta", explicó el
psiquiatra Andrés Flichman. Además, la práctica regular de ejercicio favorece
la producción de endorfinas, "unos neurotransmisores que reducen las
sensaciones de dolor —precisó el especialista— que son como ansiolíticos
internos".
Sin embargo, la recomendación de una rutina de ejercicios para
personas que sufren de depresión tiene algunas limitaciones: "Puede funcionar
en cuadros leves o moderados y siempre debe considerarse como una medida
complementaria a un tratamiento psicoterapéutico y farmacológico", enfatizó
Flichman.
Es decir, el ejercicio físico por sí solo no cura la
depresión. Pero la idea es hacer algo activo para revertir la inactividad
característica de la depresión y estimular los mecanismos que reducen los
estados de ánimo negativos.
"Las actividades placenteras en general han
demostrado ser efectivas para el tratamiento de la depresión", aseguró el doctor
en psicología Eduardo Keegan, titular de Psicología clínica de la Universidad de
Buenos Aires.
"Es importante detectar qué le resulta placentero al
paciente", señaló Keegan. En primer lugar, hay que evaluar si las personas a las
que se les incluye la actividad física dentro de la oferta terapéutica ya tienen
una predilección por la misma. Y aun así, la recomendación debe ser
cautelosa.
"Si se indica un programa de ejercicios se debe armar una
agenda estructurada, con un uso del tiempo definido, y un grupo de profesionales
que acompañe esa actividad", apuntó Keegan.
Otra variable a considerar es
la intensidad del trabajo físico a realizar: mayor cantidad no significa mayor
esfuerzo.
"Una persona sufre de depresión cuando no puede responder a
todas las exigencias internas y externas", explicó Esteban Colombo,
psicólogo especializado en deportes.
En este sentido, se puede prescribir
alguna actividad física "siempre y cuando no represente un nivel de competencia
tan alto que refuerce la enfermedad", agregó.
Respecto de cómo realizar
la actividad física "es mejor que sea compartida, porque el trabajo compartido
le permite a la persona deprimida poder salir de sí misma, que es lo que
la enferma", indicó Colombo. En todo caso, es conveniente que las personas no
intenten iniciar un programa de condicionamiento físico por su cuenta sino que
consulten cuál es la rutina de ejercicio óptima en cada caso.
Si en algo
coinciden la mayoría de los especialistas es que, para combatir la depresión, lo
mejor es recuperar la actividad gradualmente, empezando por aquella que
sea satisfactoria para la persona, por más nimia que resulte. Rescatar ese
interés en algún objeto del mundo, desde lo físico, lo lúdico, o lo recreativo
parece ser la clave para apaciguar el sufrimiento
psíquico.