Lunes | 09.05.2005
Escríbanos
SOCIEDAD
¿Hay alguna relación entre los cuentos de hadas y la sumisión
femenina?
Una psicoterapeuta inglesa sostiene que las víctimas de maltrato
familiar son más dóciles cuando se identifican con los personajes sumisos de los
cuentos infantiles. ¿Usted qué cree?
Por Carla Barbuto. Especial para
Clarín.com
No cabe duda. En los últimos tiempos, el hábito de la lectura
ha perdido terreno entre los chicos y las cándidas criaturitas se dejan seducir
más fácilmente por la televisión, Internet o los videojuegos... Usualmente,
varias corrientes de investigadores sociales no se cansan de vapulear a los
medios electrónicos. “Que no permiten el desarrollo de la imaginación o la
creatividad, que no ayudan a ampliar el vocabulario (permitido) y mucho menos a
desarrollar capacidad de abstracción...” La lista de razones por las cuales los
niños no leen mucho más las aventuras de Harry Potter podría continuar in
eternum pero pocos dirían que los cuentos infantiles hacen mal.
En ese
reducido club está Susan Darker-Smith, investigadora de la Universidad de Derby
(Derby), Inglaterra. Para ella, las mujeres que de niñas
disfrutaron leyendo las aventuras del príncipe azul rescatando a Blancanieves o
de Cenicienta probándose el zapatito, son más propensas a ser mujeres golpeadas.
Y, como si fuera poco, afirma que todo es culpa del libro... “Las lectoras de
estos cuentos de seres fantásticos piensan que si su amor es suficientemente
fuerte, pueden cambiar el comportamiento de su pareja”, explicó Darker-Smith.
¿Se entiende?
La idea es que las mujeres que en su niñez fueron
fanáticas lectoras de cuentos infantiles podrían ser más bien sumisas y
vulnerables a encontrar hombres que las maltraten. “Pienso que no es por la
lectura de cuentos de hadas que se llega a estructurar una “personalidad
sumisa”, son las modalidades de relación familiar las que están en la base de
ciertas estructuras psíquicas lo que produce tal tipo de “personalidad’”, dijo
contundente Alicia Díaz Farina, miembro de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos
Aires (PPBA)
El estudio -que será presentado este mes en el
Congreso Internacional de Terapia Cognitiva de Gotemburgo, en Suecia- va todavía
más lejos y sigue sumando novedades. Según Darker-Smith, las niñas de hoy tienen
más influencia de la televisión y eso es bueno porque podrían ser menos sumisas
que las generaciones anteriores. Entrar en el debate televisión-libro
defendiendo a la caja boba parece todo un acto de valentía. “No conozco cuáles
son los programas que ven los chicos en Inglaterra, aquí en Argentina, todos son
de muy mala calidad en general. Es mejor que no vean programas de violencia,
agresión, exposición desagradable a escenas muy fuertes, que hasta a los adultos
perturba...”, dijo Marta Tessari de Cardone, presidenta de la Asociación de
Psicopedagogos de Capital Federal (APCF)
En abierta defensa de los hermanos Grimm, Díaz
Farina dijo: “Pienso en los cuentos infantiles como en algo que posibilita
fantasías necesarias en la estructuración psíquica de un niño, las causas de una
actitud sumisa ante la vida hay que buscarlas en las experiencias infantiles,
identificaciones con los modelos parentales y todo lo que atañe al sujeto en
particular”. Siempre desde el lado de quienes confían en las bondades de la
palabra (oral o escrita) para solucionar problemas, Juan Manuel Bulacio,
director del Instituto de Ciencias Cognitivas Aplicadas (ICCAp) coincidió con su colega pero sumó nuevas pistas. “No
creo que los cuentos de hadas puedan ser entendidos en una única dirección, los
significados los da la persona. Leer ayuda a formar la personalidad, lo adecuado
es que esa lectura sea lo más variada posible y que los personajes de la ficción
no reemplacen a los modelos reales”.
Como era de esperar, ellos no son
los únicos en el bando contrario a la oscura teoría de Darker-Smith. Tessari de
Cardone, quien se define como una “lectora total”, se sumó a la cruzada pro
lectura cuando afirmó: “desde la psicopedagogía pensamos que los cuentos de
hadas siempre ayudan elaborar situaciones de miedos ancestrales, a elaborar y
entender situaciones de riesgo”. Con los pies en la tierra, Sonia Mannarino,
docente de nivel inicial, se ríe sorprendida con la teoría y hace un aporte que
da para pensar: “Observo en el jardín un fuerte juego de imitación por parte de
las nenas frente a los ‘modelos estereotipados’ que ofrece la televisión”. ¿Sabe
usted dónde encontrar a los “culpables” de la sumisión?