OPINION

Uniones explosivas









María Elida Pelliza. PSICOLOGOS Y PSIQUIATRAS DE BUENOS AIRES (PPBA)*
Quienes comenzaron un emprendimiento con su familia más próxima y al cabo de un tiempo sólo aceptan verse durante la jornada laboral y eligen no compartir otros encuentros familiares, para poder "cortar" con su trabajo, transitan escenarios en las que la empresa fagocitó literalmente a la familia.

Cuando se impone "la novela familiar", que tiende a multiplicarse en capítulos dobles, en la oficina y en casa, estos culminan en discusiones, portazos, interminables silencios, padecimiento, stress y síntomas variados.

Para las personas que forman parte de la familia y de la empresa familiar hay un continuo entre trabajo y tiempo personal. Las crisis se deslizan del ámbito empresarial al ámbito familiar y viceversa.

Reconocer la necesidad de sanear el campo laboral, para que no se vean perturbados los vínculos más preciados y se pueda disfrutar del tiempo libre y del dinero ganado, es un gran paso. Es por eso que aquellas empresas que se animan a incorporar un equipo asesor externo en desarrollo organizacional logran excelentes resultados.

El equipo profesional prestará los conocimientos pertinentes, la experiencia y la independencia necesaria. La familia empresaria deberá aceptar ayuda profesional para "trabajarse" internamente; discriminar entre Visión, Misión y Objetivos y visualizar sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Si lo logran, agregan verdadero valor a su producto y a sus vidas. Devienen en empresas no solo productivas sino también vivibles para la familia que la dirige y para los empleados que trabajan en ellas.

El desafío es cambiar lo conocido y padecido, de alto costo emocional y físico, por modalidades que apuntan a desarrollos empresariales saludables, fortaleciendo motivaciones individuales y expectativas económicas, dando cabida a que las habilidades y capacidades de cada uno puedan fortalecer la estructura. -

*RESPONSABLE DEL AREA DE ASISTENCIA A EMPRESAS