Pacientes y analistas usan el chat para solucionar conflictos
Mercedes P. tiene 31 años, es arquitecta y desde hace casi un año
vive en Barcelona. Su analista reside en Buenos Aires –a más de 12.000
kilómetros– y, a pesar de la distancia, nunca abandonó el tratamiento.
En un mundo virtualmente conectado todo es posible al alcance de un
clic... Con una frecuencia de dos “encuentros” semanales, que duran
alrededor de 45 minutos, Mercedes y su psicóloga utilizan el chat como
herramienta de comunicación, “aunque el correo electrónico también
es un gran aliado de las terapias on line”, aseguró la licenciada Sonia
Cesio, coordinadora de uno de los tantos sitios argentinos de asistencia
psicológica que se pueden encontrar en Internet.
Claro que el número de pacientes que accede a esta nueva forma de terapia,
que en nuestro país se usa desde hace cinco años aproximadamente, aún
es bastante reducido. Y a diferencia de la terapia presencial, la versión
on line tiene como protagonista a la escritura. "Mediante el relato
escrito se construye la relación terapeuta-paciente -explicó Cesio-.
Pero a diferencia del chat, la respuesta de los correos electrónicos
no es inmediata, ya que requiere una mayor elaboración por parte del
profesional."
La licenciada Patricia González, que trabaja con este método desde
2000 y dirige el sitio http://www.la-angustia.com.ar/ , aseguró que el chat es irreemplazable. "En
una terapia, la comunicación debe establecerse en tiempo real, por
eso las sesiones con mis pacientes, como en el consultorio, se extienden
durante 60 minutos, y las marcaciones también se hacen en el momento
-dijo-. En cambio, en los servicios de ayuda psicológica gratuitos,
la utilización del correo electrónico es más frecuente."
Para el psicólogo Ricardo Navas, que responde consultas desde 2001
desde la página http://www.proyectopsi.com/ , "cuando
invitamos al paciente a recostarse en el diván porque favorece la regresión
temática y facilita la aparición de recuerdos, estamos negándole nuestra
cara y también negando la suya. En una comunicación por correo electrónico,
teléfono o chat, sin cámara web, sucede exactamente lo mismo. En definitiva,
trabajamos con la palabra, pero aquí la ortografía, la gramática y
la sintaxis serán los lugares donde iremos a buscar ese plus que recibimos
del paciente cuando habla en nuestro consultorio".
Opiniones encontradas
El licenciado Hugo Pisanelli, presidente de la entidad Psicólogos y
Psiquiatras de Buenos Aires (PPBA) está en total desacuerdo. "En primer
lugar, hay que distinguir entre psicoterapia y psicoanálisis. Los dispositivos
de los que se vale el psicoanálisis para curar al paciente se generan
con la presencia del analista y su discurso. Por eso es que Internet
no está entre las herramientas del psicoanálisis -dijo categórico-.
También es cierto que todo lo que ayuda a aliviar el sufrimiento es útil,
pero esto no significa una cura."
En este sentido, González aseguró que los resultados obtenidos no difieren
de los de un tratamiento presencial: "He dado de alta a pacientes que
han superado adicciones, ataques de pánico e, incluso, situaciones
de acoso y maltrato", dijo.
Desde España, la licenciada Mariana Fiksler hizo su aporte. "Si bien
mi formación es psicoanalítica, el encuadre de trabajo en Internet
se aproxima más a una psicoterapia. Una de las diferencias fundamentales
se centra en los tiempos de las terapias on line, ya que en la mayoría
de los casos están reguladas por una suerte de urgencia y menor profundidad."
Sin embargo, mencionó que " por el estallido inmigratorio, muchas personas
tuvieron la necesidad de continuar con tratamientos iniciados en sus
respectivos países, aunque también trabajo con pacientes latinoamericanos
que no viven en España, como el caso de una psicopedagoga venezolana,
en tratamiento desde hace un año y medio".
También es cierto que conectarse a la red es cómodo, rápido y accesible.
Es que mucha gente busca en Internet lo que no puede conseguir donde
reside. "He recibido consultas de personas que viven en pueblos donde
no hay profesionales -agregó Navas-. Las barreras idiomáticas y culturales
o las limitaciones físicas también influyen a la hora de recurrir a
la red."
A pesar de las discrepancias, todos los profesionales consultados por
LA NACION coincidieron en que una de las ventajas más valoradas es
el anonimato. "Vergüenza, inhibiciones y prejuicios desaparecen cuando
no hay contacto visual", resumió González, que reconoció que una de
las principales desventajas son las fallas técnicas. "Si el servidor
se cae, la sesión se interrumpe, pero una manifestación en la calle
o una urgencia de último momento también pueden impedir que el paciente
llegue a tiempo al consultorio", consideró.
Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION
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