El patético destino de elegir siempre al candidato
equivocado
[09/03 |
12:15] Cuestiones de la infancia, eróticas y
afectivas están relacionadas con esta
acción.
Tropezar
dos veces –o más- con la misma piedra suele ser algo normal
para algunas mujeres que eligen siempre al hombre equivocado.
A veces, de manera conciente con la intención de cambiar
aquellas “cositas” que lo hacen inadecuado para la relación y
otras simplemente por inercia.
En general, por más que
quieran escapar de estos enredos les resultan como un imán que
no deja de seducirlas. Quizás porque esas mismas cosas que los
hacen inadecuados para ellas son las que les resultan más
atractivas e interesantes a la hora de detener la mirada en
algún punto.
Lo cierto es que, en estos casos, amar es
sinónimo de sufrir y vivir atrapada en relaciones que afectan
el bienestar emocional, al sentirse atraídas por hombres
inaccesibles y problemáticos.
"Me enamoré de un
adicto al trabajo. Le importaba más eso que yo y terminé
divorciandome. Lo peor es que la mayoría de los novios que
tuve antes también mostraban cierta euforia para con lo
laboral. Pero por suerte ahora estoy muy bien con mi nueva
pareja", confesó Verónica (35).
Los especialistas
consultados, coincidieron en que se trata de decisiones
inconscientes. Pero mientras que para Susana Pérez,
responsable del taller de autoayuda “Mujeres que aman
demasiado”, tiene que ver con la reproducción de situaciones
vividas en la infancia, el psicoanalista y presidente de
Psicólogos y psiquiatras de Buenos Aires, Hugo Pisanelli,
aclaró que este es sólo uno de los determinantes, por lo que
no puede adjudicársele toda la responsabilidad.
El
inconsciente a flote
Para Pérez el error no está en
el hombre, sino en la misma mujer que hace elecciones que la
perjudican debido a una baja autoestima y baja autovaloración
derivadas de “problemas de la infancia, o de la procedencia de
hogares disfuncionales en los que no fueron escuchadas y
valoradas no pudiendo forjar su personalidad”.
Para la
especialista, esto les genera un vacio que buscan “rellenar
con lo que sea”. Una especie de necesidad de estar acompañadas
para evitar encontrarse con ellas mismas y así reproducir el
único modelo que conocen: el de su infancia.
“Estas
mujeres son como adictas a relaciones tormentosas porque les
sirven para distraerse de la tarea de reencontrase con ellas
mismas y reconstruir su identidad. Porque caen en esto debido
a que no saben que es lo que quieren o lo que les gusta”,
explicó Pérez.
"Caigo de hombre en hombre sin poder
concretar nada con nadie. Y en la mayoría de los casos termino
descubriendo que tiene otra relación que aún no cerraron",
confesó Mariana (31).
Pisanelli, aunque coincide con
que “siempre la conformación familiar va a ir estructurando al
chico que después se va a convertir en adulto y va a elegir,
bien o mal, conforme a esa estructura que fue adquiriendo en
el seno familiar, eso no es lo único que influye”. El
psicólogo agregó que “también tiene que ver con cuestiones
eróticas y afectivas que son rechazadas conscientemente entre
otras cosas”.
“Uno elige de acuerdo a rasgos que son
inconscientes. Existen mujeres que afirman que nunca saldrían
con hombres casados porque no podrían mantener una relación
estable. Sin embargo, inconscientemente son esos hombres los
que le resultan interesantes y terminan muchas veces con
estos”, contó Pisanelli.
Des-imantarse
"Pienso que son lo que
yo necesito y después me doy cuenta que no. Sufro mucho pero
al menos me doy cuenta. Es evidente que algo me lleva a
elegirlos cuando sé que no son los indicados", contó Analía
(22).
Ambos especialistas coincidieron en que la
solución está en saber qué es lo que le pasa a la persona para
que haga esas elecciones. Porque si bien no es una enfermedad,
se sufre.
Lo cierto es que “hasta que no haga
consciente lo que la lleva a malas elecciones no va a saber
que hacer con eso”, sostuvo Pisanelli.
Pérez habla
de una recuperación en términos de encuentro espiritual que
consta de varias puntas. En principio, sostiene que se debe
estar en grupos para escuchar a sus pares y salir de un
posible aislamiento. Sin embargo, afirma que esto debe
acompañarse con un trabajo individual.
Además, utiliza
el trabajo corporal con el fin de llegar a “la niña interior”.
Es decir, explicó la especialista, lograr que se desbloquee
desde el movimiento la energía y la tensión que se va
acumulando durante estas relaciones que destruyen el sistema
emocional y hacen que la persona se enferme y somatice por
todos lados. “A través del movimiento el cuerpo se empieza a
soltar y deja el terreno propicio para realizar un trabajo de
introspección”, explicó.
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Fuente: (Minuto
Uno)
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