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“Los despenalizadores tienen
doble moral” Por
Sandra Chaher | 6.7.2005
Ginés Gonzalez García
arremete contra sectores de la sociedad que deberían
estar defendiendo los derechos de las mujeres y no lo
hacen. “Los que están a favor de la despenalización
tienen la misma doble moral que los que se practican un
aborto pero lo niegan”, dice el ministro más provocador
del gabinete.
Desde noviembre del 2004, el Ministro de Salud
Ginés González García, emprendió otra de sus cruzadas:
promover el debate por la despenalización del aborto. Se
ampara en razones de salud pública –el aborto es la
primera causa de muerte materna- para agitar uno de los
fantasmas de una sociedad que define como doblemente
hipócrita en relación a este tema: “están los que se
hacen un aborto y a la vez lo niegan y condenan, pero
también están los que apoyan la despenalización en
privado y se callan en público”.
El
Ministro está molesto y aprovecha la oportunidad de
hacer público su disgusto. En medio de las idas y
venidas para que la mujer autorizada por la Corte
Suprema de la Provincia de Buenos Aires a realizarse un
aborto terapéutico pueda finalmente concretarlo y salvar
su vida, observa demasiado silencio alrededor de un tema
que debería estar generando acaloradas discusiones,
sobre todo en el Parlamento. “Porque en la calle –dice-
las mujeres hablan todo el tiempo de esto. El problema
no está en la base ni en los sectores medios, sino en la
dirigencia.”
- Desde que empezaron
sus declaraciones a favor de la despenalización del
aborto, se escucha mucho la frase “el ministro está
solo, nadie lo acompaña”. ¿Es realmente así? ¿La
apertura del debate despenalizador no es una política de
Estado del gobierno
kirchnerista?
- Claro que cuento con el apoyo del Ejecutivo y me
siento respaldado en la concreción del Programa de Salud
Sexual y Reproductiva. Con respecto al aborto, me siento
respaldado fundamentalmente por la gente. Pero lo que
noto, y a eso quizá se refieren los comentarios, es una
contradicción importante en algunos sectores de la
sociedad sobre los temas de género. En las encuestas
aparece una gran adhesión tanto al Programa de Salud
Sexual y Reproductiva como a la despenalización del
aborto. Sin embargo esto no tiene un correlato en
sectores de la sociedad que deberían estar movilizados
porque están involcurados en el tema y en el diseño de
las políticas públicas. Por ejemplo el caso de la
mujer que necesitaba un aborto terapéutico y llegó a la
Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires. ¿Se
escuchó a alguien hablar a favor de esa mujer,
apoyándola, diciendo que lo manifestado por el
presidente de la Corte era una locura?
- ¿A quién están dirigidas sus
críticas?
- A las
legisladoras. Ni siquiera por los votos, por
especulación política, salieron a hacer declaraciones, y
están en sus cargos para representar los derechos de las
mujeres. Eso me preocupa. Pero no porque me sienta solo,
sino porque está hablando de cómo es la estructura
dirigencial. Cuando la Iglesia salió a cuestionar algo
tan básico como el uso de profilácticos, nadie dijo
nada, o muy poco. A mí me sorprende la gran movilización
de la opinión pública que hay con estos temas, las
mujeres se paran en la calle a saludarme porque sienten
que sus derechos están protegidos por los programas que
implementamos. Y sin embargo no hay cartas de lectores
en los medios a favor de estas medidas, todas son de los
que opinan en contra. Los medios tampoco están apoyando
el debate. Y me sorprende, un tema que estuvo tanto
tiempo tapado y favorecería la disminución de los
índices de mortalidad materna, que no haya encendido la
discusión.
- ¿Cuál es la posición
del presidente Kirchner en relación con la
despenalización del aborto?
-
Cuando el presidente viaja a las provincias, siempre en
los discursos se hace un anuncio de todo lo concretado
en ese lugar, y cuando se llega a los anticonceptivos es
cuando los aplausos son más fuertes.
- ¿Pero está contemplado en la agenda del
Ejecutivo enviar un proyecto de ley de ampliación de la
despenalización del aborto antes de que termine el
actual mandato presidencial?
- No
está conversado. Yo traté de abrir el debate diciendo lo
que pensaba: que si se ampliara la despenalización
habría menos mortalidad materna. Pero estoy convencido,
porque así pasó en otros países, que una ley de este
tipo tiene que ser fruto del debate parlamentario. No
estoy de acuerdo con que sea impulsada por el Ejecutivo.
- El Ministerio acaba de elaborar
la Guía para el mejoramiento de la atención
post-aborto. ¿Qué posibilidades hay de que en un
futuro esa guía incluya normativa pre aborto, como pasa
con el misoprostol en Uruguay? Allí, aún con una ley
restrictiva, los médicos pueden aconsejar a las mujeres
sobre cómo hacerse un aborto
medicamentoso.
- El misoprostol
no entra en la guía (N. de la R: el misoprostol
es un medicamento que, tomando las dosis adecuadas,
puede provocar un aborto sin que sea necesario recurrir
a una intervención quirúrgica). Nosotros hacemos
investigaciones sobre el tema, forma parte de nuestro
trabajo saber cuál es la situación del aborto hoy en
Argentina. Pero en el marco de la actual ley, lo que
usted plantea es imposible.
- En
Uruguay, Brasil, Chile y otros países de América Latina
con leyes similares a las nuestras, se está avanzando
también en el debate despenalizador. ¿Hay estrategias
regionales sobre el tema?
- Los demás países están todos mejor que nosotros.
Brasil tiene un decreto por el cual las mujeres violadas
pueden recurrir a los hospitales a hacerse abortos sin
tener que hacer la denuncia policial, por ejemplo. Pero
no estamos trabajando a nivel regional, sabemos qué se
hace en cada país y nada más.
-
En el caso que acaba de presentarse en la provincia de
Buenos Aires, los médicos reclamaron más protección de
las autoridades para poder hacer los abortos como indica
la ley y sin temor a represalias. ¿Es posible que desde
el Ministerio de Salud de la Nación se emita algún tipo
de normativa para estos casos, dándoles mayor protección
a los médicos?
- Es que éste no
es un tema médico. Si el presidente de la Corte
bonaerense falla en contra porque dice que él no
quiere matar a nadie, lo que perciben los médicos y la
gente es que las leyes son lo que interpretan los jueces
y todos tienen miedo. Porque por más que hubiera una
normativa que los protegiera, ¿qué pasaría si después
aparece un tipo cualquiera, conservador, que les metiera
una demanda? Yo no entiendo cómo la gente que apoya la
despenalización del aborto no salió a rebatir
rotundamente al presidente de la Corte. No sé, es un
caso que me resulta insólito. Después aparece una
institución que todo el mundo sabe que está ligada al
Opus Dei, como el Hospital Austral, que dice que podría
hacer una intervención que salvaría la vida de la madre
y el chico, y tampoco nadie dice nada. Cuando todo el
mundo sabe que una mujer pobre como esta no entra ni por
casualidad a un hospital como el Austral sino es porque
hay intereses de por medio. Entonces yo me pregunto: un
tercio de las legisladoras de este país son mujeres,
tienen inmunidad parlamentaria para hablar, tienen todo.
¿A quiénes defienden? El poder no te lo dan, hay que
ganarlo. Y yo las veo muy quietitas. Veo a la sociedad
muy caída, con una línea de pensamiento único. Y me da
bronca porque según indican las encuestas somos muchos
los que apoyamos la despenalización del aborto, pero
nadie habla. Es la misma doble moral del aborto que
criticamos: están quienes se lo hacen, o los hacen, pero
lo niegan; y están quienes lo apoyan en las encuestas,
pero no hacen pública su opinión.
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