BUENOS AIRES HERALD, DOMINGO 16 DE DICIEMBRE DE 2001 .
La psiquis argentina está más afectada por la economía que por el terrorismo

Crece la demanda del diván

Por Marcelo García

Gente que busca empleo hace cola frente a una oficina que solicita a una sola persona. Las penurias económicas han llevado a un fuerte incremento en las consultas psicológicas en Argentina.


La televisación de la guerra al igual que los titulares catastróficos insinuando que ningún lugar en la Tierra es seguro después del ataque terrorista del 11 de Septiembre en los EE.UU. afecta a los argentinos muy poco en comparación con la última crisis económica, cuyo efecto les hace temer el futuro tanto propio como de sus familias al sentirse "acorralados", no solo en el sentido material sino también en el psicológico.

Los psicoanalistas dicen que la demanda de asistencia por depresión, angustia y temor ha aumentado un 300 % la semana siguiente al 1º de diciembre último cuando la recesión argentina fue encarada con una serie de restricciones bancarias que les retrotrajo a la memoria alguno de los peores momentos de la economía, que ellos pensaron que se habían ido por fin.

"Yo he pasado por esto antes" -dice Carlos, un oficinista de 44 años, mientras hacía cola frente a la sede central del Banco de la Nación para cambiar 300 pesos en dólares. "Los ataques terroristas, la guerra en Afganistán y el ántrax no son nada comparados con lo que la economía argentina produce en tu mente.

Los expertos dicen que la mayoría de los trastornos mentales para los argentinos, uno de los primeros pueblos del mundo en adoptar el psicoanálisis, se relaciona con una inseguridad personal, que puede manifestarse de diversas maneras. Aunque no la única, la economía ha sido tradicionalmente una de las mayores fuentes de angustia, ansiedad y temor.

"Los vaivenes de la economía han llegado a ser capaces de dañar otras áreas de nuestra vida cotidiana en los últimos años" dijo Hugo Pisanelli, psicólogo y director de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires (PPBA).

"La cultura argentina ha sufrido un cambio a lo largo de los últimos 25 años más o menos. El dinero fue entonces un medio para lograr algo más, ahora se ha convertido en un fin en sí mismo" le dijo Pisanelli al Herald.

PPBA ha computado estadísticas durante estos dos últimos años sobre las razones que hay detrás de los requerimientos de los pacientes para su tratamiento analítico. Los resultados muestran que la mayoría de las consultas se refieren a desórdenes afectivos causados por relaciones familiares frustrantes o por inestabilidad laboral que se manifiestan en formas de ansiedad, angustia, temor y depresión. tal situación no se modificó en los dos meses posteriores al ataque del 11 de Septiembre.

"Los pacientes comentaban sobre los ataques que, por supuesto, causaron mucho impacto, pero muchos no trazaron una línea divisoria entre los ataques y las afecciones que ya venían padeciendo" -agregó Pisanelli. "Debemos recordar que los argentinos ya hemos sufrido el terrorismo y el terrorismo de Estado aquí mismo, de manera que ya estamos vacunados contra esto.

Los argentinos sufrimos el terrorismo tanto de los izquierdistas rebeldes como de la dictadura militar entre 1976 y 1983, lo que dio lugar a una "guerra sucia" y a la muerte o desaparición de 9.000 personas, de acuerdo a la estadística oficial, y a 30.000 según los cálculos de la agrupación de derechos humanos. Igualmente, el terrorismo internacional sacudió el país con dos ataques con bombas que arrasaron la Embajada Israelí en 1992 y la AMIA, un centro judío en Buenos aires, en 1994, matando más de 100 personas.

Aunque el pasado pudiera haber vacunado a los argentinos contra los cataclismos financieros, el psicoanálisis concuerda en que el factor económico posee la habilidad de conducir a los argentinos a la depresión. "Recordemos que algunas vacunas suelen causar también fiebre" -bromea Pisanelli. Y Buenos Aires, con una de las mayores concentraciones de psicoanalistas del mundo (casi la mitad de los 34.375 clínicos analistas a lo largo del país están radicados en la Capital) se ha convertido en el paraíso de la psicoterapia.

Fantasmas de un pasado que regresa

La economía derrumbándose bajo sus propios pies y enfrentando la perspectiva de un "default", y de un incierto futuro económico es el factor fundamental que acosa y hace temer hoy a muchos argentinos. La decisión gubernamental de limitar los retiros de dinero efectivo es un desesperado esfuerzo para detener la corrida bancaria, que significa para muchos el retorno a los días negros previos a la ley de convertibilidad que ató el peso al dólar estadounidense para terminar con décadas de salvaje inflación. Los argentinos ya transitamos por un trauma financiero en Enero de 1990, un año antes que se efectuara la convertibilidad, cuando entonces el Presidente Carlos Menem confiscó los ahorros bancarios y en su lugar entregó bonos. A aquellos que los conservaron por algunos años les fue bien. Pero quienes necesitaron del dinero a corto plazo los comercializaron por mucho menos de su valor inicial. Adicionalmente, en 1995, la crisis mexicana conocida como efecto tequila causó una salvaje corrida bancaria en la que fugaron el 21% de los depósitos.

Diez años de constante estabilidad y de reformas económicas estructurales bajo el gobierno de Menem dejó a Argentina en un record de elevada pobreza y desempleo, en un país que, diferente a sus vecinos latinoamericanos, se jactó de una clase media próspera. Casi el 20 % de la fuerza productiva se encuentra sin trabajo y quienes aún lo conservan hacen horas extras para conservarlo. De acuerdo a estadísticas oficiales 14 millones de personas en un país de 36 millones viven bajo la línea de pobreza. La inestabilidad laboral, difícilmente conocida con anterioridad en una nación con poderosas organizaciones laborales, se ha convertido hoy en una diaria preocupación para millones de personas.

"La gente habla de las últimas medidas económicas como si el país fuera a estar en guerra," -dijo Humberto Gobbi, un conferencista, en la Asociación Argentina de Psiquiatría (APSA). "Antes que las medidas fueran anunciadas, una de cada diez consultas se relacionaban con la depresión" -dijo Pisanelli, (PPBA) agregando que en la semana posterior al anuncio el porcentaje subió de uno a cuatro.

"Algo bueno que los argentinos conocen del psicoanálisis es que saben que algunas de las afecciones que padecen pueden ser tratadas, así que ellos, sin distinción de clases, recurren directamente al hospital público psiquiátrico, no a solicitar médicos sino para consultas psicológicas -explica Pisanelli-.

El año pasado Tomás Reichmann, un alto funcionario del FMI dijo que la economía argentina era incapaz de sobreponerse a 3 años seguidos de estancamiento porque "los argentinos padecen un problema psicológico". Pero algunos argentinos no lo comparten. "Nuestros miedos se basan en una absoluta realidad" -dice Luisa, 30, luego de esperar casi dos horas para cambiar unos pocos pesos por dólares en la fila de un banco estatal. "Nuestros padres ya nos contaron todo sobre esto: ellos devalúan el peso y uno pierde parte o tal vez todo lo que ahorró en su vida. Si esto nos vuelve a pasar ahora estaremos arruinados de por vida.