Cada vez son más los jóvenes que sufren de ataques de
pánico, una afección que –según los especialistas- solía diagnosticarse
entre los 30 y los 40 años, pero que
ahora se volvió frecuente a partir
de los 18.
Las dificultades a la hora de insertarse en
el mercado laboral y la presión que ejercen las sociedades modernas,
que incitan a consumir pero ofrecen pocos recursos económicos para hacerlo, son
factores que inciden fuertemente entre los jóvenes y que, según los expertos,
funcionan como caldo de cultivo para el surgimiento de la enfermedad.
La "figura paterna en crisis", con graves dificultades
a la hora de poner límites y con menos legitimidad por haber perdido, en algunos
casos, la función de sostén de la familia, es otro de los puntos que esgrimieron
psicólogos y psiquiátras para explicar el avance de la afección entre los más
jóvenes.
"Los modelos adultos -señaló- están bastante complicados, y la
incertidumbre que genera la falta de trabajo y los modelos familiares endebles,
dificultan el crecimiento de los jóvenes”, dijo la psicoanalista Alicia Díaz
Farina.
A su vez. el presidente de la Asociación de Psicólogos y
Psiquiatras de Buenos Aires, Hugo Pisanelli, confirmó que en los últimos cuatro
años,
buena parte de los pacientes que presentan síntomas propios de los
ataques de pánico oscilan entre los 18 y los 30 años, una tendencia que
revirtió la generalidad de las consultas que habitualmente se hacían a partir de
esa edad.
El especialista
explicó que a diferencia de otras fobias, el pánico no se relaciona con
ningún objeto determinado, sino que es una fuerte crisis de angustia
desencadenada por diversos factores afectivos, sociales o económicos que
impactan en personalidades que por cuestiones biográficas, están predispuestas a
reaccionar de esa manera.
"El ataque de pánico -detalló la psicoanalista
Mariana Davidovich, coordinadora docente del Centro Psicoanalítico DOS- es lo
que Freud describió a principios de siglo como una angustia masiva que genera
sudor, palpitaciones, taquicardia, diarrea y una fuerte sensación de muerte.
El pánico es la muerte del deseo atiborrado de objetos. No es
posible desentendernos de la época que vivimos".
Según un relevo que
hizo el Centro DOS entre agosto de 2005 y agosto de 2006, las consultas
por ataques de pánico entre los 18 y los 30 años aumentaron en un 30 por
ciento. Davidovich, Pisanelli y la coordinadora del departamento de
adolescencia del Hospital Zubizarreta, Inés Valeiro, coincidieron en que otro de
los factores que explicarían el fenómeno es una cierta "declinación de la
función paterna" frente a problemas económicos.
"En esos casos -explicó
Valeiro- la angustia aparece legitimada. En tanto en las clases medias y altas,
es más frecuente detectar adolescentes que tienen resueltas sus necesidades
básicas y sin embargo, están angustiados "sin motivos aparentes".