Agrandar Texto | Disminuir Texto | Imprimir
Convivir con un manipulador
![]() |
Tratan a las personas como marionetas a las que sólo ellos pueden manejar. Degradan a sus empleados, sus parejas o sus hijos y logran que hagan todo lo que no quieren por culpa o por miedo.
Logran que las personas que se encuentran a su alrededor lleven a cabo
exactamente lo que ellos quieren, aunque sin saber muy bien cómo ni por qué...en
un principio se presentan como personas encantadoras, víctimas del mundo y la
mala suerte. Piden mucho y dan muy poco: para lograr sus objetivos no escatiman
esfuerzos y generan en los otros sentimientos muy difíciles de superar, utilizan
su poder sólo para el beneficio personal. En qué consiste esta estrategia que en
muchos casos se convierte en una patología con consecuencias
graves.
Radiografía del
manipulador
La definición del diccionario no deja lugar a dudas,
manipular es “intervenir de forma poco escrupulosa en la política, la sociedad,
etc., para servir intereses propios o ajenos ” y eso hacen las personas que no
en vano se han ganado el mote de manipuladores.
“El manipulador quiere lograr
que el otro haga lo que quiere, sin que su víctima se dé cuenta y con la menor
resistencia posible. Nunca reconoce sus defectos y errores y consigue que los
otros lo toleren”, explica el Lic. Hugo Pisanelli, de Psicólogos y Psiquiatras
de Buenos Aires.
En realidad, los manipuladores adoptan diferentes
estrategias. Lo cierto es que la manipulación es una artimaña que casi todos los
seres humanos ejercemos aunque, en menor medida que los denominados
manipuladores. Todos utilizamos la manipulación como una forma de lograr lo que
queremos y de que nuestras faltas pasen desapercibidas.
“Si bien cierto
grado de manipulación existe en todos los vínculos, cuando el manipulador es
conciente de su conducta y no siente culpa por ello, y cuando este mecanismo
ocupa un lugar central en sus relaciones personales, podemos hablar de una
patología de la personalidad”, explica Juan Manuel Bulacio, médico psiquiatra y
Presidente de la Fundación ICCAp (Investigación en Ciencias Cognitivas
Aplicadas).
La persona manipuladora es conciente de las estrategias que
utiliza pero siempre intenta proyectar la culpa en los demás.
“No es
conciente de sus pérdidas y sus fracasos y utiliza sus infortunios como
herramienta para conseguir que lo ayuden con dinero, trabajo o situaciones que
no siempre son legales”, agrega Pisanelli.
Trampas y engaños
Las personas que han
padecido o padecen la compañía de un manipulador seguramente contarán historias
en las que siempre pierden algo: dinero, una casa, la dignidad, la
autoestima...todos quieren huir de ellos. Pero para hacerlo, primero es
necesario reconocerlos.
Los manipuladores se muestran muy seguros de sí
mismos, son las típicas personas que saben de todo y son muy ambiciosos. Al
principio tratan de caer bien, pero cuando ya se han “ganado” a su presa
comienzan las mentiras y el egoísmo.
“Agotan a las personas que los rodean y
perjudican con sus pedidos, hacen sufrir de frustración, desilusión y
defraudación”, explica el Lic. Pisanelli.
Por supuesto las personas más
vulnerables son las que tienen mayor riesgo de caer en sus redes: los crédulos,
lo inseguros, los susceptibles y los que tienen tendencia a sentirse culpables.
Sus familiares no pueden escapar de ellos, pero sus amigos o parejas sufren una
decepción porque llegan a conocerlos después de un tiempo.
“Son intolerantes,
actúan sobre los puntos débiles de quienes desean obtener un beneficio,
aprovechándose de ellos. Nunca tienen en cuenta las necesidades del otro, aunque
las utilizan como argumentos para alcanzar sus fines”, argumenta Bulacio.
¿Se puede solucionar esta
conducta?
Como los manipuladores generalmente creen que ellos hacen
todo bien, no se dan la posibilidad de cambiar.
“En la mayoría de los casos
no son tratables, salvo cuando se angustian pero a veces salen de estas crisis
perfeccionados y sin posibilidades de modificar su conducta”, agrega el Lic.
Pisanelli.
Para no caer en sus trampas hay que estar muy atento.
“Si
frente a un manipulador se experimenta, por ejemplo, miedo o culpa, deberá
tratar de actuarse como si dichas emociones no estuvieran presentes”, aconseja
Bulacio.
Trabajar con el
enemigo
En el ámbito laboral estos personajes ocupan generalmente
el rol de jefes. Su forma de operar consiste en buscar los puntos débiles de los
demás, haciendo que se sientan culpables y llevándolos, mediante engaños, a
realizar determinadas tareas o vivir ciertas situaciones que les desagradan o
que, si hubieran tenido libertad de decisión, nunca hubieran elegido.
Los
jefes o compañeros manipuladores en muchos casos echan a perder tareas, negocios
y proyectos, por el sólo hecho de que no reportan ningún beneficio para ellos.
En otros casos logran posicionarse y acceder a ciertos privilegios a expensas de
otros. También suele suceder que se atribuyen los méritos de sus subordinados o
compañeros. En la mayoría de los casos los manipuladores son descubiertos y se
van quedando solos.
“En el ámbito laboral las personas manipuladoras tienden
a lograr beneficios iniciales, aunque en la medida en que sus estrategias se
hacen más evidentes las dificultades interpersonales se incrementan. Quienes
logran manipular en forma más sutil tienen grandes posibilidades de escalar en
los diversos ámbitos en que actúan. Frente a ellos es importante en primer lugar
detectarlos y en la medida de lo posible hacer evidentes sus maniobras”, explica
el Lic. Bulacio.
También suele ocurrir en el ámbito laboral (aunque sucede
también en la esfera de las relaciones personales) que la persona que convive
con el manipulador experimenta una sensación de peligro inminente al enfrentar
al manipulador (cree que será despedida o degradada, generalmente), por lo cual
evita esta situación.
“Los sujetos con personalidades más débiles o
dependientes, tienden a ser más vulnerables frente a ellos y el hecho de no
poder enfrentarlos genera un círculo vicioso que acentúa dichas
características”, agrega el médico psiquiatra.
Conocerlos, estar atentos y no
dejarse manejar son las mejores salidas ante este tipo de
personalidades.
Una relación
peligrosa
“No sé cómo estuve tanto tiempo con ese hombre”, suele
ser el comentario de las mujeres que pasaron por la experiencia de enamorarse de
un manipulador y sobrevivir a él: darse cuenta de quién tenían al lado para
luego poder terminar con la relación y contar la experiencia para que otras
mujeres no se tropiecen con la misma piedra.
El perfil del manipulador es
bastante atractivo, en un comienzo se presentan como hombres encantadores y
sufrientes, la vida no los ha tratado bien. Inspiran compasión y deseo de
protegerlos. Cuando ya han conquistado a su presa los manipuladores empiezan a
mostrar su verdadera personalidad: utilizan el miedo y el sometimiento e
inspiran culpa en el otro.
No es tan fácil liberarse de un manipulador, la
mujer que forma pareja con él sufre sus amenazas: de hacerles la vida más
complicada, de dejarlas solas o hasta de suicidarse...cuando ellas ceden,
vuelven a caer en sus redes y la relación se convierte en un círculo vicioso.
Para combatirlos, ante todo no hay que ceder a sus presiones y manejos:
tomarse tiempo para reflexionar y esquivar los manejos psicológicos que nunca
terminan bien. La realidad es que el mejor consejo es evitar la compañía de un
manipulador o deshacerse de él tan pronto como sea posible...
ASESORAMIENTO:
Psicólogos y Psiquiatras
de Buenos Aires
www.ppba.org.ar
Fundación ICCAp (Investigación en
Ciencias Cognitivas Aplicadas)
www.fundacioniccap.org.ar