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El desempleo: una de las modalidades de la desigualdad en democracia

"Ya desde los tiempos más remotos, el trabajo introdujo una escapatoria, gracias a la cual el hombre dejaba de responder al impulso inmediato, regido por la violencia del deseo."

Georges Bataille

Hablar de desempleo presupone su opuesto: el empleo. Este nos lleva al concepto de trabajo definido como actividad, energía o inteligencia aplicadas a la transformación de la materia, cualquiera sea ésta. Puede tratarse de bienes de cambio o de uso, tangibles o intangibles, manual o intelectual, remunerado o no, calificado o no, productivo o reproductivo como el caso de la familia, etc.

A cada polo de las dicotomías le correspondería diferentes responsabilidades y recompensas: dinero, prestigio, reconocimiento social, etc.

Hoy, como efecto de la globalización asistimos a un cambio en las relaciones de producción y en las modalidades laborales. Se lo llama "capitalismo salvaje" o sea sin regulación estatal o sea sin reparos. Lo que importa es obtener la mayor rentabilidad con lo cual el desplazamiento o fusión de grandes capitales van dejando a su paso millones de personas marginadas por la pérdida de sus puestos de trabajo. Por ejemplo, en la Pcia. de Buenos Aires la mitad de la población tiene problemas laborales, ya sea falta de empleo o situaciones de subempleo.

Es un sistema tan paradojal como para plantear al consumo como el máximo ideal a lograr.

En otras culturas el trabajo tuvo otras valoraciones. Por ejemplo para los griegos de la antigüedad era una actividad degradada a cargo de los esclavos y las mujeres se ocupaban del trabajo doméstico. Esto último cambió no hace mucho tiempo y pienso que más que por elección por una necesidad de la era industrial que necesitaba gran cantidad de mano de obra sobre todo barata. Por supuesto que trajo como consecuencia que muchas mujeres pudieran empezar a elegir trabajos y carreras universitarias con mejores condiciones laborales como consecuencia de las mismas.

Actualmente un alto número de hogares están siendo mantenidos por mujeres, especialmente aquellos cuyo padre de familia era un operario, debido al cierre de la mayoría de las fábricas.

En la sociedad capitalista el trabajo implica condiciones de existencia, por lo tanto su pérdida produce no solo la marginalidad a nivel económico sino la pérdida del entorno social.

Con la pérdida de este sostén social que es el trabajo se liberan componentes narcisistas y agresivos que tanto pueden volcarse hacia la propia persona tanto como enfermedades psíquicas o psicosomáticas o hacia los otros como violencia familiar o actos delictivos.

Cada uno de los desocupados tiene una historia y una manera propia de arreglárselas con el goce. A esto apuntamos cuando trabajamos con el caso por caso y no con la masa.

Desigualdad es un concepto que apunta a un padecimiento de orden social.

El trauma está en la historia de la constitución subjetiva. Haber sido objeto del goce de un Otro primordial imposible de ser simbolizado y del que estamos a su merced nos arroja a la interrogación de: qué me quiere ese Otro omnipotente?

Este lugar de la subjetividad objetalizada puede venir desde lo social cuando la gente es encerrada por ejemplo en campos de concentración o arrojada del sistema de lazos sociales.

Toda pérdida significativa para el psiquismo impone un trabajo de duelo, esto es de retiro de las cargas libidinales puestas en lo perdido. En este tiempo el sujeto se vuelca sobre sí y para que este proceso se desarrolle normalmente es necesario el repliegue y el tiempo.

En el caso de la pérdida del trabajo estas personas en estado de duelo tienen que salir a ofrecerse en un mercado altamente competitivo y con la exigencia de estar en óptimas condiciones.

Otra cosa de la complejidad del psiquismo es que en los momentos de adversidad se imponen lo autorreproches, entonces se culpabilizan, se sienten responsables o poseedores de algún rasgo que los negativiza para el mercado laboral, Por ejemplo tener más de treinta años, no saber computación, tener hijos pequeños y sintiendo la culpa de pensar en ocultarlos como posibilidad de ser aceptadas. Esto es planteado por gran cantidad de mujeres jóvenes.

Para muchos el período previo al desempleo fue un verdadero Via Crusis al punto que el despido era vivido como una liberación. Reestructuraciones que no se privaron de un plus de sadismo.

Cuando desde el discurso social se enfatizan la rivalidad y la competencia feroz, los vínculos se tornan cada vez más destructivos y carentes de solidaridad.

Para que la identidad funcione como diferencia tiene que operar la ley del significante propia del lenguaje y esto abre a la multiplicidad de sentidos y no a la coagulación de "ser desocupados"con el borramiento de singularidades.

La problemática del desempleo trastoca los lugares familiares.

Sabemos desde el psicoanálisis la importancia del lugar del padre. Freud lo fue enfatizando a lo largo de su obra. Interrogándose por los sentimientos de culpabilidad inconsciente que se presentan en los neuróticos crea el mito del padre de la horda primitiva, que como todo mito da explicaciones allí donde no las puede encontrar la ciencia, pero que al tener estructura de ficción se relaciona con la verdad.

Hay una posición pasiva de goce masoquista en relación al padre en la constitución de cualquier sujeto, posición en la que caemos fácilmente cuando recibimos los golpes de la vida y sobre todo cuando el sistema en el que estamos inmersos encarna a este padre del látigo en mano...

En el primer tiempo del Complejo de Edipo el niño está colocado como objeto del deseo de la madre. Es importante que pueda transmitirle que tiene lugar en su deseo pero que no es todo para ella.

En el segundo tiempo el padre interviene como privador, en realidad se trata de una privación estructural de la madre en relación al falo pero para el niño en su imaginario es el padre el que realiza esa acción.

Me interesa hacer especial hincapié en el tercer tiempo del complejo porque ahí sí es necesaria la operatividad de un padre potente que sea capaz de portar los emblemas fálicos que lo lleven a ser reconocido y propiciador de la identificación constituyente en el niño del Ideal del yo instancia que le permitirá en el futuro asumir la paternidad y la virilidad.

El padre simbólico, el que opera como nombre del padre y nos introduce en el lenguaje es un significante y en tanto tal un padre muerto que va a sustituir por operación metafórica al deseo de la madre. Sin embargo esta función y le debemos a Lacan haberlas transformado en funciones y en tanto tales pueden ser ocupadas por cualquiera que esté a la altura de poder cumplirlas, es la que produce la separación entre el hijo y la madre y crea el enigma en relación a ese lugar. Interrogante acerca de qué tendrá ese otro para desviar la mirada de la madre de él en tanto falo. Pasaje del ser del niño al tener del padre.

Dado que es una función no es necesario que haya un hombre para cumplirla pero no es sin consecuencias que no lo haya. No es acaso porque hay un padre que se puede ir más allá de él?

Cómo puede un hombre que ha perdido un emblema de la virilidad encarnar la función paterna?

Muchos hombres que habían perdido el trabajo decían no soportar la mirada de reproche de sus mujeres que a veces era expresado en palabras y otras con el silencio. Alguno comentó que salía todas las mañanas como si fuera a trabajar por el temor a confesar que había perdido su trabajo.

Muchas también son las familias que están siendo sostenidas por adolescentes que en vez de poder llevar adelante sus proyectos quedan encerrados en la endogamia con el resentimiento que esta situación genera y las fantasías edipícas que despierta.

Estas situaciones producen enfermedad en el entramado social.

Para terminar este trabajo voy a presentar una viñeta clínica de un caso que se presentó en el servicio de niños de un hospital de la pcia. de Bs.As...

Se trata de un caso paradigmático de la caída de la clase media y su reacomodo, por lo tanto no es de los más graves como son la mayoría de los casos que se presentan.

Elías, un pequeño de diez años es enviado por sus problemas de escolaridad. Es probable que repita de grado.

Se presentan los dos padres muy preocupados. Esto ya es una situación excepcional ya que en su mayoría los niños son traídos por uno de los padres en el mejor de los casos y por alguna persona que se hace cargo en otros.

Es extraña la forma en que lo presenta el padre. Dice que es un mediocre de cinco. Según la madre los problemas empezaron cuando nació la hermanita. Desde entonces rompe todo lo que le regalan.

Después del nacimiento de Elías habían buscado obsesionadamente para la madre un
segundo embarazo por temor a que le pasara algo ya que como ella trabajaba lo cuidaba su madre. Cada día cuando regresaba a su casa le traía un regalo.

No pueden entender cómo no expresa que extraña a su abuelo ya que eran muy compañeros, salían juntos a pescar y pasaron juntos algunas vacaciones.

El padre reconoce que él también hace como si su padre estuviera vivo. Es que les pasaron demasiadas cosas de golpe.

El matrimonio y este abuelo habían trabajado durante veinticinco años en una cooperativa y fueron despedidos los tres casi al mismo tiempo ya que la madre estuvo unos meses más por el embarazo de la segunda nena. Tiempo en el que dicen comenzaron los problemas de Elías. En realidad comenzó a trastocárseles toda la situación familiar.

Como consecuencia del despido el abuelo falleció de un ataque al corazón unos meses después.

El padre compró un taxi con el dinero de la indemnización y de gerente pasó a ser taxista. La madre como el padre asumió la responsabilidad de sostener a la familia comenzó a estudiar y se recibió de maestra trabajo que ejerce en la actualidad pero haciéndole sentir a su marido que es un mediocre, adjetivo con el cual el padre presenta a su hijo por tener bajas calificaciones en el colegio. Creo que para este niño las bajas calificaciones son una manera de tramitar un duelo por un abuelo muerto y un padre caído de su estatus, esta es su forma de identificarse a lo masculino.

Pienso que las épocas de crisis son posibilitadoras de posicionamientos sacrificiales y que cuando desde lo social se impide el despliegue de las potencialidades se trata de la desigualdad.

El efecto de la violencia, cualesquiera sean sus causas, es des-subjetivizante

Lic. Estela Maidac
Psicoanalista
emaidac@ppba.org.ar


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