El duelo como parte de la vida
"Interiormente yo vivía demasiado mal conmigo mismo
para soportar por mas tiempo esa fractura entre lo que era y lo
que parecía ser: dado que no me reconocía en la mirada
del Otro y que además no existía en mi propia mirada
¿dónde y como podría verme bien?"
PIERRE REY.
Esta frase que leí hace un tiempo en una novela del escritor
francés P. Rey me hizo pensar en lo difícil y casi diría
imposible, que nos parece a veces la posibilidad de soportar la vida.
Recordé, también, mis primeros pasos por el hospital
publico en la década del 80, encontrarme con personas, personas
que me contaban su sufrimiento, yo en aquel tiempo era anónima.
Había comenzado un Análisis con un muy buen analista,
(me habían dicho), así como mi formación como psicoanalista,
esto es: practica clínica, supervisiones de dicha practica, y
presentación mis trabajos en cuanto congreso o encuentro entre
Analistas ocurría.
Tanta intensidad daba resultado.
Recuerdo otra cita de la novela de Rey: "Cuando me recetan un
antibiótico ignoro por completo el nombre y la dosificación
de los ingredientes que contiene. Me limito a comprobar que me baja
la fiebre. Y existe la misma relación de causa efecto en el análisis:
eso funciona.
En el momento en que uno es capaz de verbalizarlos, los síntomas
neuróticos que habían llevado al paciente hasta el diván
se desvanecen". P. Rey
Recuerdo una paciente que desbordada de angustia y miedo, y con síntomas
corporales como eneurésis e insomnio, pensaba en el suicidio
como corte definitivo a su tortura.
Luego de un tiempo de entrevistas, recordó algo que ella creía
un deber, y no algo significativo: había dormido junto a su madre
durante toda la enfermedad agonizante de esta.
Otro paciente que me fue derivado por clínica medica: él
pensaba que iba a morir de un ataque cardiaco, su angustia lo paralizaba
de día, y no lo dejaba dormir de noche.
La relación con su madre era de mucha culpa. Cuando pudo verbalizar
la frase que su madre repetía " si no haces lo correcto,
me muero " desplegó una historia que se pudo rearmar de
otra manera y como consecuencia vivir, que era lo que él quería.
El duelo es un trabajo psíquico que se pone en funcionamiento
cuando perdemos algo o alguien que ocupa el lugar del ideal de la persona.
El duelo es lento y penoso, es un proceso cuyo tiempo interno se medirá
en cada caso siempre después que ha sido elaborado como lo ilustran
los casos mencionados, el duelo se elabora.
¿Cómo?. Al detenernos en cada punto de enlace que nos
ligan a el, en cada recuerdo, en cada esperanza, en cada momento compartido.
En el duelo, se pone en evidencia que aquello que perdimos sostenía
nuestra falta.
Si alguien que amamos nos deja: el mundo se desmorona.
Cuando esto ocurre, sentimos no tener consuelo, y creemos que nada
ni nadie podrá llenar ese desolado vacío.
Digo que un duelo no elaborado siempre produce síntomas, síntomas
en el cuerpo y en el alma: angustia, depresión, insomnio, el
mundo pierde interés.
Tanto la depresión como la tristeza son un estado pasajero
en tanto y en cuanto son síntomas en relación al duelo,
y pueden tranformarse hablando sobre ello a quien sepa interpretarlo.
Es cierto que en el trabajo de duelo nos encontramos con cierta ambivalencia:
al ser una persona amada la reconstruimos en nuestro yo; al ser odiado(
lo amábamos y nos dejo) el Yo ve obstaculizado el encuentro de
un sustituto.
Entonces todos los reproches caen sobre el propio yo, no sobre el ser
querido.
Los duelos pueden llamarse normales o patológicos, depende
del tiempo que duren.
También, es necesario relacionar al duelo con nuestra infancia
perdida, o los padres perdidos de nuestra infancia que ya no son los
héroes fuertes capaces de cargar el mundo en sus espaldas y salir
victoriosos.
Con el agregado de que esta etapa siempre es ambivalente: el amor
a uno y el odio (Inconsciente) al otro por celos, nos deja detenidos
en un estadio de nuestro pasado.
Esta es una de la razón por la que a veces se siente que ninguna
empresa llega a la concreción que imaginábamos o que aquello
que tanto deseábamos nunca llega a realizarse.
La única salida posible es la realización del Deseo:
es lo que nos aparta de la culpa, y como consecuencia, a la manera en
que el antibiótico hace lo suyo en nuestro cuerpo, esa otra escritura
que vamos escribiendo en nuestro inconsciente al hablar nos libera de
los síntomas y de vacíos imposibles de llenar.
Lic. Vilma Cabrera de Lagache.
Psicoanalista
vcabreralagache@ppba.org.ar
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