Palabras a los egresados
Agradezco la invitación que recibí de las
autoridades de la Facultad para pronunciar unas palabras en la entrega
de los diplomas
a los egresados de las Carrera de Musicoterapia, Licenciados en Terapia
Ocupacional, a los egresados en el Profesorado en Psicología
y a los Licenciados en Psicología de la Facultad de Psicología
de la Universidad de Buenos Aires.
Mucho camino debió recorrerse, desde el antiguo edificio de
la calle Viamonte cuando Psicología era una carrera de la Facultad
de Filosofía y Letras hasta constituirse en la Facultad de Psicología
albergando al día de hoy a cuatro carreras. Han pasado muchas
cosas desde ese tiempo en el mundo en el país, y también
en nuestra querida Universidad de Buenos Aires.
¿
Que implica en estos tiempos asistir a un jura de egresados de la Universidad
de Buenos Aires? Esta Universidad, NUESTRA UNIVERSIDAD, permanece como
testimonio no solo de un pasado sino también de un presente
donde se expresan , como no podría ser de otra manera, muchas
de las contradicciones, dificultades, problemas y disensos pero también
los acuerdos que hacen posible la continuidad del espíritu universitario
mantenido dentro del juego democrático que permite, aún
con sus tropiezos e inconvenientes el funcionamiento de los diferentes
claustros y la expresión de los diversos sectores de nuestra
sociedad. La excelencia académica y la investigación
no es solo una práctica de aquellos que nos precedieron, sostenida
a hoy por quienes nos comprometemos en la transmisión y la enseñanza,
es también una aspiración y una exigencia para quienes
seguramente nos continuaran. Les hablo a Uds. como me hablaron mi en
su momento mis maestros. Nombres que guardo conmigo y que llevo como
marcas, marcas que han producido sus efectos y me impulsan a seguir
defendiendo la causa de esta, (reitero) NUESTRA UNIVERSIDAD. Para poder
festejar este instante debemos también reconocernos en nuestra
historia, y reconocer la preexistencia de un pasado con sus épocas
de glorias, de éxitos, con Premios Nóbel para orgullo
de la Humanidad, de reconocimientos a sus egresados e investigadores,
pero que también vivió momentos de oscurantismo y horror
que permanecen como marcas de un pasado y testimonio también
de un presente difícil que no debemos olvidar. Una lista siniestramente
extensa de nombres y apellidos de alumnos de Psicología que
fueron “desaparecidos”, por la dictadura militar, “aparece” como
reconocimiento simbólico en una de las paredes en el hall de
Hipólito Irigoyen y el nombre de la estudiante de Psicología
que perdiera su vida en el brutal e insensato atentado de la AMIA y
de quien una plaqueta en la entrada a esta Facultad, nos la recuerda. También sabemos de aquellos excluidos sociales, que no contando
con las posibilidades mínimas de subsistencia no podrán
tener la suerte y la posibilidades de acceder a una enseñanza
de nivel Superior, por no decir de recibir una enseñanza...
Con esto quiero señalar que no es un hecho “natural” que
Uds. estén hoy aquí recibiendo el título. Han
llegado a esta Facultad portadores de una vocación no estando
obligados a ello. Pero decidieron enrolarse en pos de un objetivo que
hoy concretan. Cada uno de Uds. sabe lo que es mantener la constancia
y la dedicación, ante una difícil realidad por momentos
adversa donde sobran excusas más que valederas para desertar.
Han llegado adonde otros no pueden. Han vivido y compartido los momentos
con sus seres más cercanos, padres, novios, novias y amigos
que los acompañaron y acompañan en sus tropiezos y alegrías.
Conocen por haberlo transitado, que elegir el camino del estudio es
junto a la satisfacción por adquirir nuevos saberes poder soportar
también el duro esfuerzo quitándole muchas veces horas
al sueño. Asumieron la responsabilidad y vinieron impulsados
por ese enigmático deseo para concretar el sueño y la
ilusión de poder llegar a este acto. Pero también conocen
que habiendo cumplido con todas las materias para alcanzar el Título
no están eximidos de responsabilidades ante sus futuros actos.
Hoy más que nunca queda claro que tienen el privilegio de haber
alcanzado el nivel de una enseñanza superior en la UNIVERSIDAD
de BUENOS AIRES por la que hemos luchado y seguiremos haciéndolo
para que continúe siendo PUBLICA Y GRATUITA y que este privilegio
los compromete no solo a renovar a diario la eficacia del manejo técnico
sino a responsabilizarse éticamente en una práctica que
necesariamente produce efectos en los otros.
Se marca para Uds. el cierre de un ciclo pero también una apertura
hacia nuevas metas. Han elegido un camino, pero un camino parafraseando
a Heidegger sobre el que están en camino y que los compromete,
nos compromete a continuar los desafíos de un por- venir que
no es ni trágico ni venturoso es por-venir. No depende del destino
trazado por el mandato de los dioses donde la tragedia inexorable se
dibuja en el horizonte, ni es la fiesta desenfrenada como marca obscena
de la exclusión más cruel. Se trata de poder ir construyendo
dentro del espacio democrático sin negar la existencia del Malestar
en la Cultura pero sin caer en la cultura del malestar a la que a veces
somos tan propensos como sujetos parlantes. Ni la infatuación
del semblante que, precisamente por absurdo lo torna ridículo,
ni lo inútil de la queja melancólica que abona la impotencia
y el descreimiento. ¿Se trata entonces de lo imposible? Podemos
decir que lo imposible no nos paraliza que las utopias no nos detienen
que lo imposible nos es necesario para hacer posible nuestra insistencia
y que la contingencia de nuestros actos se inscribe en un horizonte
que en tanto ético, nos obliga, los obliga, a poner en cuestión
a diario la pertinencia de cada paso. No apelamos al Dios Pagano de
la ciencia y la Tecnología para alabarlo o criticarlo, no es
el objetivo de nuestra práctica. Nos hacemos cargo de los puntos
de sufrimiento del sujeto que en su desgarradura como ser de palabra
ocupa una singularidad que necesita ser escuchada. A los que obtienen
el título de Profesorado en Psicología esperan de Uds.,
no solo la enseñanza sino que puedan escuchar las verdades de
la pregunta aparentemente ingenua planteada por un alumno. Saben que
la transmisión de la experiencia es un acto único e irrepetible
que se genera en cada encuentro en cada palabra, en cada gesto, pero
también en cada silencio. A los egresados de la Carrera de Musicoterapia
con sus herramientas intentarán abrir un sesgo más allá de
la letras sufrientes que muchas veces acompañan al humano en
el dolor de existir. A los Licenciados en Terapia Ocupacional la importancia
de sus actos es indiscutible. Para ellos una referencia de Freud. En
1932 con motivo de la preparación de las Nuevas Conferencias
de Introducción al Psicoanálisis, conferencias que no
podría leer en público debido a sus enfermedad, y casi
convencido de que sería su último libro, en una carta
a Max Eitingon del 20 de marzo de 1932 expresa: “uno debería
estar siempre haciendo algo, aunque exista el riesgo de ser interrumpido-
esto es mejor que desaparecer en estado de pereza”. A los Lic.
en Psicología, más allá de la orientación
que continúen y los caminos que se fiburcan, no solo sostendrán,
al decir de Lacan, la Docta Ignorancia, seguramente podrán estar
afectados por lo incalculable lograrán sorprenderse ante el
recién llegado situando la singularidad, lo imprevisible porque
poder sorprenderse ante lo novedoso... como en el chiste ... produce
efectos más allá de sus autores... un plus: la risa ...
restándole a la vida el peso de lo dramático y haciendo
del humano ese acto único e irrepetible que por efecto de la
palabra produce siempre un ser distinto marcado por el lenguaje. Allí donde
las palabras produjeron dolor seguramente mediante estas, podrán
Uds. hacer hablar al sufrimiento quitándole nada más
ni nada menos el peso mortífero al silencio. Donde otros retrocedan
avanzarán, no sin tropiezos, pero con el impulso de saber que
aliviar a hoy el sufrimiento humano no es una tarea menor. De Uds.
es el futuro que construirán para los que vienen. Esta Universidad,
nuestra UNIVERSIDAD necesita de sus espíritus, de sus aportes
de sus investigaciones pero fundamentalmente necesita de Uds. la comunidad
en la que se han formado y a la que vuelven desde otro lugar y con
otro compromiso: honrar con su práctica la actividad humana
que han elegido reducir el sufrimiento y hacer más tolerable
la existencia y eso queridos colegas no es poco... Mucha suerte!!!
Lic. Horacio Manfredi 12 de Agosto de 2004
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