¿Qué malestar? ¿Qué cultura?
Como psicoanalistas nos las vemos con el padecimiento, manifestación
del malestar en sus diferentes formas. Es triste comprobar que mientras
nos ocupamos en modificar, elaborar y reducir el padecimiento, por otro
lado, aunque no siempre en otro lugar, se favorece la recuperación
y concentración del padecimiento hasta los limites del horror.
El malestar es la forma subjetiva de retorno de aquello que el sujeto
humano cedió para vivir en forma gregaria.
Los analistas operamos en el limitado espacio de la clínica del
caso por caso soportados por la estructura teórica y los dispositivos
del Psicoanálisis para tratar las diferentes formas de malestar,
padecimiento o goce de los sujetos.
Los padecimientos no son nuevos, aunque van adquiriendo diversas formas
de acuerdo a la cultura y por supuesto a la época.
"Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la
subjetividad de su época" decía Lacan (1) y describía
la función del analista como ..."de intérprete en
la discordia de los lenguajes"
Tengo que reconocer que habiendo categorías y estructuras propias
de la filosofía, la sociología y la historia para el abordaje
de la subjetividad de nuestra época [como dominación y
dependencia, lucha de clases, capitalismo, revolución, guerra
y terrorismo por ejemplo], parece ocioso que un psicoanalista utilice
categorías del Psicoanálisis para pensar y compartir algunos
fenómenos actuales. Sin embargo esta Babel se puede beneficiar
si, sin extrapolar los conceptos del Psicoanálisis, desde sus
categorías puede producir algún efecto.
La idea que comencé a desarrollar a partir del atentado en
EEUU y de la guerra contra el terrorismo, para llamar de una manera
general al horror que mencionaba al principio, es que este tipo de hechos,
lamentablemente, no son novedosos u originales en nuestra historia humana.
Lo novedoso tal vez es que se pueda observar los hechos en vivo y en
directo por televisión en el mismo momento que ocurren desde
casi todo el mundo.
En toda manifestación social, violenta e histórica como
atentados, revoluciones y guerras o procesos espantosos y siniestros
como el holocausto del nazismo o las luchas contra la subversión
con torturas, desapariciones matanzas y robo de niños; intervienen
diferentes factores abordables desde distintas disciplinas como decía
antes.
"...Pero si contemplamos la relación entre el proceso cultural
en la Humanidad y el del desarrollo o de la educación individuales,
no vacilaremos en reconocer que ambos son de índole muy semejante,
y que aún podrían representar un mismo proceso realizado
en distintos objetos".... Escribía Freud.(2)
Sabemos que cada sujeto inmerso en la historicidad, vive la realidad
de acuerdo a la única forma que puede hacerlo, la de su "realidad
psíquica" (neurótica, psicótica o perversa)
y es en función de esto que va ocupando lugares y roles el la
cultura en la que vive y padece.
Otra idea en la que me encontré pensando fue ¿cómo
son algunos de estos sujetos que ocupan lugares preponderantes en estos
últimos eventos mundiales?
En la ciencia ficción encontrábamos que a partir del
condicionamiento, los clones o robots, una civilización podía
construir una máquina perfecta de matar hasta morir.
Lo escalofriante es pensar que una cultura puede producir, entre otros,
sujetos con estructuras mentales que no son de ciencia ficción
y que van a ocupar de acuerdo a su realidad psíquica algún
rol en los eventos que comentamos.
No hace falta crear un clon o un robot. Como se constituye un sujeto
que ante la pregunta ¿qué me quiere? la respuesta del
deseo (loco) del Otro es: "Matando y gloriosamente muerto"
en el caso de los suicidas y "te quiero Amo del mundo" en
el caso de algún norteamericano.
"Resultado del eje: Significante primordial Materno (M) sujeto
en tanto deseado (I). Ese deseo (loco) del Otro, no metaforizado por
otro significante primordial Paterno (P cero) genera una estructura
cuya característica fundamental (fundamentalista) es la rivalidad
imaginaria de exclusión ( él o yo ) (nosotros o ellos)
donde hay lugar para uno solo, es a muerte. Viven su origen y su destino
mas allá de su partida de nacimiento y su certificado de defunción
con la certeza de que están dirigidos (origen y destino) a ellos
o sea que son "Elegidos" (3)
En esa rivalidad imaginaria hay una insoportabilidad (por falla de soporte)
de qué y cómo goza el otro. (Que también encontramos
en el racismo aunque no voy a desarrollar esta línea aquí)
Este aspecto de mi análisis no significa que toda la cuestión
en juego sea la estructura psicótica, es mucho mas complejo que
eso.
En todo acontecimiento real que conmociona a la cultura o las culturas,
ya que no solo hay diferentes manifestaciones de malestar sino también
diferentes culturas, también intervienen otros factores. Solo
por mencionar algunos: fenómenos de masa (4) motivos económicos,
influencia políticas y la intervención de sujetos con
diferente estructura (neurótica y perversa) ocupando diferentes
lugares en relación a su "realidad psíquica".
Nuestra cultura actual, no solamente produce malestar si no que nos
propone los desfiladeros por los que debemos padecer, es difícil
no gozar de lo que nos proponen, estar a favor o en contra de lo ocurrido,
estar a favor o en contra de lo que va a ocurrir. De los atentados de
las venganzas de las represalias, de las incomodidades de lo que todo
lo acontecido y lo por acontecer nos va a producir, es difícil
no gozar de algo de eso.
¿ tenemos que tomar partido, gozar, padecer, de leyes de defensa,
de sus transgresiones, de las transgresiones a los tratados, de las
supuestas legitimidades?
Eso sí; nuestra cultura actual nos deja la "libertad"
de darle al malestar el modo de expresión que podamos: miedos,
ataques de pánico, fobias, gastritis, adicciones, etc.
Sabemos que padecer o no, es involuntario, así que ante los
desfiladeros propuestos de trampas y señuelos sugiero articular
la vacilación no siempre calculada.
La forma que se me ocurre para tratar al padecer es la elaboración
por diferentes vías , el análisis, ocuparnos de producir
algo respecto de eso, que el goce pueda circular , ser repartido y soportado
de otra forma y no todo el tiempo.
El segundo de los derechos humanos, después del derecho (deseo)
a la vida me parece que es no tener que padecer tanto por eso.
(1) Función y campo de la palabra y del lenguaje en
Psicoanálisis. Escritos 1 Jacques Lacan.
(2) El malestar en la cultura. Sigmund Freud
(3) Esquema R e I De una cuestión preliminar a todo tratamiento
posible de la Psicosis ( Escritos 2) J. Lacan.
(4) Psicología de las masa y análisis del yo. Obras Completas
S. Freud.
Lic. Hugo Pisanelli
Psicoanalista
licpisanelli@ppba.org.ar
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